UN DICTADOR EN CASA: ENTREVISTA A JAVIER URRA

1 Sep 2006

Son pequeños tiranos, niños que desde pequeños insultan a los padres y aprenden a controlarlos con sus exigencias, hasta convertirse en una pesadilla para ellos. Cuando crecen, los casos más graves pueden llegar a la agresión física. Este tipo de violencia contra los padres, oculta por la vergüenza y el sentimiento de culpabilidad de los propios progenitores, comienza a ser un fenómeno cada vez más visible. Los padres están desbordados, no saben qué hacer con estos niños. Infocop Online, ha contactado con, Javier Urra Portillo, experto en la materia y ofrece a sus lectores esta entrevista.

Javier Urra Portillo es psicólogo forense, y trabaja en la Administración de Justicia desde 1986. Realizó una intensa labor con jóvenes muy conflictivos en el Centro Piloto Nacional de Reforma de Cuenca y desde entonces desarrolla su trabajo en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y en los Juzgados de Menores de Madrid. Ha sido el primer Defensor del Menor en España (1996-2001) y presidente de la Red Europea de Defensores del Menor. Su último libro, El Pequeño Dictador, aborda la problemática de estas familias con hijos acosadores.

 

Cuando hablamos de síndrome del niño tirano o síndrome del emperador, ¿a qué nos referirmos exactamente?

A un niño cuyo principio filosófico es primero yo y luego yo. Que piensa que todos giran a su alrededor, que ve a los padres como «cajeros automáticos» y a los profesores como alguien a quien pagan sus padres. Un niño al que no se le ha dicho No, no se le ha responsabilizado, no se le ha mostrado lo que piensa o siente el otro.

¿Cuáles son los factores que pueden llevar a un niño o adolescente a ser capaz de agredir a unos padres que no son negligentes?

Fallas educativas, incoherencia en las pautas, grupo de iguales pernicioso, contacto con las drogas, alguien que malmete, personalidad límite, convivencias muy negativas que interiorizan dolor y recelo.

¿Se conoce la cifra de familias que se encuentran en esta situación?

No; pero la demanda del libro El Pequeño Dictador, cuando los padres son las víctimas (62.000 en los 6 primeros meses) nos indica que el problema es muy grave, que se está generalizando y que estamos ante una patología social.

¿Afecta a algún tipo de familias en particular?

Primordialmente a niveles socioeconómicos medios, altos y muy altos. La incidencia también es mayor tras los procesos de separación.El agresor generalmente es varón, la víctima es siempre la madre y, en ocasiones, el padre.

¿Qué posibilidades existen de abordar el trastorno?

Todas. A corta edad, con orientaciones de sentido común de familiares y amigos.

En la preadolescencia, junto a los profesionales y expertos de los servicios sociales, y en la juventud, cuando se ha enraizado el problema, en las Fiscalías para que el joven sea sancionado, conozca los límites y se reestructure cognitiva y conductualmente.

¿Hay algún tipo de factores o aspectos que puedan contribuir a prevenir que aparezcan estos comportamientos?

Sin duda. Exigir obligaciones desde corta edad. Marcar las fronteras de lo inadmisible e innegociable; inducir a la resolución de conflictos, al pensamiento alternativo. Sensibilizar. Mostrar que otros niños sufren. Dar correcto ejemplo haciéndole saber al niño que es uno más, importante, pero uno más.

Además de la extensa labor que has realizado en temas vinculados con la infancia y la adolescencia, tu carrera profesional se ha hallado siempre muy ligada a profundizar e investigar sobre aspectos deontológicos ligados a la Psicología. ¿Cuál está siendo tu labor en este sentido actualmente?

Desde hace tres años, estoy elaborando la que será mi tesis doctoral con el título «Psicología y Código Deontológico: estudio empírico basado en dilemas éticos». Su objetivo fundamental es analizar con qué cuestiones éticas se encuentra un psicólogo en su ejercicio profesional; aquellas en las que se siente dubitativo, no tiene referentes claros, no encuentra una concreción específica en el Código Deontológico, etc. En definitiva, busco aquellos aspectos que generan una gran disparidad de criterios entre la profesión y en los que necesitamos unas directrices éticas y deontológicas.

Para analizar dichos dilemas y, tras una ardua labor de revisión y fundamentación teórica, he elaborado, con la ayuda inestimable de treinta y cinco grandes expertos psicólogos, un cuestionario completamente anónimo con 125 dilemas éticos. La página web que alberga dicho cuestionario es: http://www.dilemaseticospsicologia.org a la que puede accederse con la palabra «colegio».

Ya desde el primer momento le notifiqué mi trabajo a nuestro Decano nacional Francisco Santolaya Ochando, que impulsó este proyecto con el fin de que pueda servir al Consejo General de Colegios de Psicólogos y, aún más, a todos y cada uno de los psicólogos, a reflexionar, conocer y a actualizar nuestro Código Deontológico.

Igualmente con enorme generosidad, todos los Decanos de Colegios de Psicólogos de España están realizando una magnífica labor de difusión entre sus colegiados animando a la participación, lo que está dando ya frutos muy interesantes. Así, podremos aportar de forma conjunta elementos de análisis que favorezcan la revisión y actualización de nuestro Código Deontológico, avanzando hacia una Psicología más real, comprometida y humana.

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