Infocop Online ha querido entrevistar para sus lectores a D. Guillermo Cánovas, Presidente de la organización Protégeles, una entidad que, entre otras labores, vela por los derechos e intereses de los menores frente a los medios de comunicación. En esta entrevista, Cánovas nos habla del fenómeno de las conductas adictivas frente a las nuevas tecnologías, de los resultados de las investigaciones que han realizado con menores y del papel que la Psicología puede desempeñar en el abordaje de esta nueva realidad.

ENTREVISTA

Mucho se está escribiendo últimamente sobre la gravedad o no de este tipo de problemas. Para algunos, el asunto no pasa de ser una problemática aislada entre un sector concreto de la población y que por tanto, no se debe alarmar a la sociedad; pero para otros, esta realidad alcanza ya tal dimensión que tiene que ser atendida sin más demora. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿Hasta qué punto las tecnologías controlan nuestras vidas? ¿Podríamos hablar, entonces, de una nueva problemática social?

En mi opinión, todo aquello que afecta a los menores debe ser atendido por la sociedad en todo momento.

Hoy en día, vivimos en una sociedad en la que el uso de las nuevas tecnologías se ha generalizado de tal modo que es casi imposible vivir al margen de ellas. Es más, tampoco creo que éste sea el objetivo. Tal y como intentamos transmitir desde Protégeles: Internet no es ni bueno ni malo, sino que depende del uso que hagamos de él.

Actualmente, sabemos que los menores son el colectivo más vulnerable frente a los efectos negativos del uso de este tipo de herramientas, y esto es algo que debemos tener en cuenta a la hora de educarles en el uso seguro y responsable de las nuevas tecnologías.

Se habla de generación finger, tecnoadicción, etc., pero, ¿a qué personas nos estamos refiriendo cuando hablamos en estos términos? ¿Cuáles son las principales características de un individuo que abusa de las nuevas tecnologías?

La adicción supone una pérdida de control de la conducta por parte del adicto. Además, genera una pérdida de interés por otras actividades gratificantes y una interferencia notable en su vida.

El uso abusivo de las nuevas tecnologías supone:

1. Deseo intenso de repetir la conducta.

2. Estado emocional desagradable cuando la actividad es interrumpida (ansiedad, cambios de humor, impaciencia, irritabilidad, etc.).

3. Placer o alivio y euforia mientras se lleva a cabo la conducta.

4. Necesidad de incrementar progresivamente el tiempo que emplea en su uso.

5. Pérdida de control sobre la conducta.

6. Deterioro de las relaciones sociales y familiares, y aislamiento en general.

7. Deterioro en el rendimiento escolar o familiar.

8. Problemas físicos derivados de la falta de sueño (fatiga, debilitamiento del sistema inmunitario, etc.) y de ejercicio físico.

9. Negación, minimización y/o ocultamiento de la conducta.

10. Mantenimiento de la conducta, a pesar de las consecuencias negativas derivadas de ella.

Protégeles, junto con la Universidad Complutense de Madrid viene realizando estudios en esta temática. ¿Qué datos podríamos resaltar al respecto? ¿Cuáles son las principales conclusiones de estos trabajos con respecto a los menores?

En la actualidad, Protégeles está realizando un estudio epidemiológico en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid, con el objetivo de determinar las características que definen a los menores madrileños con respecto al uso de las nuevas tecnologías. Aún no podemos avanzar datos concluyentes sobre los resultados de estos trabajos, pero lo que sí podemos ofrecer son los resultados de estudios previos realizados por Protégeles para el Defensor del Menor.

Gracias al estudio realizado acerca de La Seguridad Infantil y las Costumbres de los Menores en Internet, podemos concluir que:

1. Los menores utilizan Internet de forma regular y constante.

2. El tiempo de conexión es moderado. Así, el 65% de los menores se conectan menos de 5 horas a la semana.

3. El 66% de los menores usan Internet como herramienta de ocio, dejando en un segundo plano su amplia oferta informativa.

4. El 11% de los menores que se conectan, están desarrollando características propias del Desorden de Adicción a Internet.

5. El 50,5% de los menores sólo encuentran la información que desea a veces o en pocas ocasiones, lo cual pone de manifiesto la falta de conocimientos para desenvolverse satisfactoriamente por la red.

En el estudio sobre Seguridad Infantil y Costumbres de los Menores en el empleo de la Telefonía Móvil, se observó que:

1. El 24% de los menores realizan llamadas y el 50% mandan mensajes de texto (SMS) a diario.

2. El 30% de los menores que utilizan el móvil ya han adquirido juegos para el mismo.

3. El 72% de los menores afirman haber recibido algún SMS invitándole a participar en sorteos o juegos de azar.

4. Un 28% se ha sentido agobiado y un 10% afirma haberlo pasado "fatal" cuando se ha visto obligado a estar sin su móvil.

5. Un 11% afirma haber llegado a mentir a sus padres, incluso robarles dinero en alguna ocasión para recargar el saldo.

En el estudio sobre Videojuegos, Menores y Responsabilidad de los Padres, se observó que:

1. Durante los días lectivos, el 9% de los menores se dedican a jugar entre 1 y 2 horas. En el fin de semana, el 23% juega más de 2 horas.

2. El 57% utiliza juegos pirateados.

3. El 27% discute con sus padres por la cantidad de tiempo que pasa jugando.

4. El 14% de los encuestados afirman sentirse "enganchados" a algún videojuego.

5. El 11% reconoce que los videojuegos pueden hacerles más violentos.

6. El 57% de los menores reconocen jugar a juegos en los que se daña, se tortura o se mata a personas.

Para todas aquellas personas que no estén familiarizadas con este tema, ¿qué elementos habría que tener en cuenta para identificar si una persona o, en concreto, un menor, ha pasado de hacer un uso adecuado de las nuevas tecnologías a tener un problema con las mismas?

Es muy importante tener en cuenta el tiempo que pasa el menor haciendo uso de ellas, pero más aún la actitud que muestra. Una persona que ha desarrollado un problema de adicción siente la necesidad de estar conectada permanentemente y se siente mal si no puede hacerlo.

El niño puede llegar a mostrarse violento y agresivo cuando le pedimos que deje de usar el ordenador o la videoconsola. Suele utilizar los aparatos incluso en momentos no adecuados, como por ejemplo, ir hablando por el móvil mientras andan en bicicleta o cruzan un paso de peatones. Realiza un uso compulsivo, pierde el control sobre el tiempo de utilización (atemporalidad), desarrolla tolerancia, etc.

Desde su punto de vista, ¿qué puede ofrecer la Psicología para evitar y tratar el problema del abuso de las nuevas tecnologías entre los más jóvenes? ¿Qué papel puede jugar la Psicología en el fomento y promoción de un uso más adecuado de Internet, teléfonos móviles, videojuegos, etc.?

Le prevención es la mejor herramienta para evitar un uso no adecuado de este tipo de instrumentos. Desde Protégeles intentamos informar a los menores y a sus padres, así como a los educadores acerca de cómo hacer un uso adecuado de las nuevas tecnologías. Creemos que es esencial que las familias conozcan los riesgos de un mal uso de las nuevas tecnologías, para que puedan educar a sus hijos con seguridad y responsabilidad.

La Psicología tiene en este sentido un papel esencial porque, por primera vez en la Historia, nos encontramos ante el hecho de que una generación posterior sabe más que sus predecesores sobre algo muy importante, por lo que la disciplina psicológica debe dotar a los padres de los recursos que necesitan para poder actuar con sus hijos, evitando que se desarrolle la famosa brecha digital.

¿Le gustaría añadir alguna otra cuestión con respecto al tema que nos ocupa?

Con respecto al uso que los menores hacen de las nuevas tecnologías, además del posible desarrollo de un trastorno adictivo, hay una serie de aspectos que nos preocupan.

Los estudios que hemos realizado nos muestran que una gran cantidad de los menores que navega por Internet visitan páginas con contenidos no adecuados para su edad, como por ejemplo, páginas con pornografía, sitios que promueven la anorexia y la bulimia, etc. Además, muchos de ellos reciben mensajes publicitarios que les incitan a participar en juegos on-line, casinos virtuales, apuestas, etc.

También hemos detectado que los casos de acoso a través de Internet, lo que se conoce como ciber-bullying, han aumentado notablemente en los últimos años.

Muchos menores establecen relaciones a través de Internet, sin tener en cuenta que, en realidad, no conocen a la persona con la que están contactando.

Sabemos también que la mayoría de los menores desconocen las normas básicas de seguridad en el uso de las nuevas tecnologías, y nuestra legislación sobre ciberdelitos, lo que en ocasiones les puede llevar a actuar fuera de la Ley. El no saber que algo es delito no nos exime de responsabilidad, y lo cierto es que en las últimas operaciones policiales sobre delitos telemáticos, ya se ha detenido a menores.

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