La Asociación Nacional de Psicólogos Educativos de EE.UU. (National Association of School Psychologists) ha publicado el pasado mes de septiembre un breve informe que recoge los beneficios de incorporar la figura del psicólogo educativo en los centros escolares, aportando estudios científicos que avalan dichas intervenciones.

NASP es una organización de EE.UU. no partidista que tiene por objetivo difundir información y recursos a padres y profesionales de la psicología y del contexto escolar, sobre las mejores prácticas en el ámbito educativo para mejorar el rendimiento académico, y específicamente, aquellas vinculadas al papel del psicólogo.

Tal y como señalan en el documento, la excelencia en la educación requiere "que cada estudiante esté preparado para aprender y que cada profesor esté formado para enseñar". Los psicólogos educativos pueden realizar intervenciones, tanto con los estudiantes, como con los profesores y las familias, para mejorar el rendimiento académico, reforzar conductas positivas y garantizar el bienestar mental de todos los estudiantes, y, específicamente, de aquellos que presentan serias dificultades de aprendizaje. En esta línea de actuación, la NASP subraya que la incorporación de psicólogos educativos en los centros escolares posibilita el avanze en la individualización de los procesos de aprendizaje, en la creación de climas escolares positivos y entornos seguros y sin violencia y en la mejora de la relación y del trabajo conjunto entre la familia y la escuela.

Los psicólogos educativos cuentan con un entrenamiento específico en evaluación, supervisión de procesos, estrategias de aprendizaje, desarrollo infantil y aspectos psicológicos asociados a este desarrollo, consejo psicológico, intervención en situaciones de crisis y desarrollo de programas de evaluación y de intervención, lo que les sitúa como una figura crucial en los equipos educativos.

El informe, titulado School Psychologists: Improving Student and School Outcomes, incide en la idea de que mejorar el bienestar emocional y preparar al estudiante para el proceso de aprendizaje mejora el rendimiento escolar, y aporta ejemplos específicos de intervenciones eficaces avaladas científicamente.

Las principales aportaciones, según la NASP, en relación a la incorporación de psicólogos educativos en los centros escolares, que inciden sobre la mejora del rendimiento escolar, son las siguientes:

1. Mejora de los procesos de enseñanza y aprendizaje.

  • Los psicólogos educativos pueden trabajar junto con el profesorado para motivar a todos los estudiantes a participar en su proceso de aprendizaje. Este tipo de intervenciones reducen las tasas de abandono escolar en educación secundaria (Reschly & Christenson, 2006; Sinclair, Christenson, Evelo, & Hurley, 1998) y mejoran el rendimiento académico (Catalano, Haggerty y cols., 2004; Battistich, Schaps y Wilson, 2004).

  • Los psicólogos educativos pueden trabajar con los estudiantes y familiares, como parte de un equipo multidisciplinar, para evaluar la necesidad de servicios de educación especial y diseñar intervenciones a este respecto. La investigación ha demostrado que este tipo de estrategias psicológicas producen un impacto positivo y substancial en los resultados académicos de los estudiantes (Forness, 2001).
  • Los psicólogos educativos pueden trabajar con los profesores para diseñar e implementar intervenciones académicas y conductuales. Las intervenciones que inciden en la promoción de conductas positivas en el aula han demostrado mejorar el rendimiento académico y disminuir los problemas de conducta (Luiselli, Putnam, Handler y Feinberg, 2005; Nelson, Martella y Marchand-Martella, 2002).

  • Los psicólogos educativos pueden asesorar al profesorado en relación al desarrollo de estrategias e intervenciones que disminuyan o eliminen las barreras al aprendizaje en el aula. La evidencia ha puesto de manifiesto que el desarrollo de actividades de feedback hacia el profesorado les capacita para mejorar sus estrategias de enseñanza y, consecuentemente, mejorar los resultados de los estudiantes (Rosenfield, Silva y Gravois, 2008).

2. Apoyo a la promoción de estudiantes saludables.

  • Los psicólogos educativos pueden trabajar con las administraciones para diseñar, implementar y conseguir su apoyo, en relación al desarrollo de programas de salud mental integral en los centros educativos. Estos programas de salud mental han demostrado su eficacia para mejorar los resultados académicos mediante la disminución del abstentismo escolar, la eliminación de los problemas de conducta, y aumentando nota final (President’s New Freedon Commission on Mental Health, 2003).

  • Los psicólogos educativos trabajan con los estudiantes y familiares para mejorar los aspectos asociados a la salud conductual, social y emocional de los niños. La investigación ha demostrado que los estudiantes que reciben este tipo de apoyo alcanzan un mayor éxito académico en la escuela (Fleming y cols., 2005; Greenberg y cols., 2003; Welsh, Parke, Widaman & O'Neil, 2001; Zins y cols., 2004).

  • Los psicólogos educativos proporcionan estrategias para el desarrollo de las habilidades sociales y de comunicación de los niños, la resolución de problemas, el manejo de la ira, la auto-control, la auto-determinación y el optimismo. La investigación ha demostrado que la mejora de estas habilidades se relaciona con la mejora de su competencia académica (Masten y cols., 2005).

  • Los psicólogos educativos pueden trabajar con los padres para que desarrollen estrategias eficaces de educación. Existe un importante cuerpo de evidencia científica sobre la eficacia de las intervenciones diseñadas a prevenir el desarrollo de conductas agresivas y antisociales y problemas relacionados en el ámbito familiar (National Research Council and Institute of Medicine, 2009).

3. Creación de un clima escolar positivo y seguro.

  • Los psicólogos educativos pueden trabajar con el profesorado y las administraciones para crear ambientes educativos y climas escolares facilitadores del aprendizaje. La evidencia muestra que la mejora del clima escolar está asociada a un incremento del rendimiento académico en relación a la lectura, la escritura, y las matemáticas (Hanson, Austin y Lee-Bayha, 2004; Spier, Cai y Osher, 2007; Spier, Cai, Osher y Kendziora, 2007).

  • Los psicólogos educativos pueden trabajar con las administraciones para promover políticas educativas y prácticas que aseguren la seguridad de todos los estudiantes, mediante la reducción de la violencia escolar, el bullying, y el acoso escolar. Las intervenciones psicológicas proporcionan apoyo a cada una de las áreas de la vida del estudiante, incluida la seguridad escolar (Bear y Minke, 2006; Brock, Lazarus y Jimerson, 2002).