Melchor Gutiérrez1, Luis-Miguel Ruiz2 y Esther López1
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Universidad de Valencia y 2Universidad de Castilla-La Mancha

Los investigadores han encontrado una relación positiva entre la participación de los jóvenes en actividades deportivas y gran variedad de beneficios físicos y psicosociales, como mejor calidad de vida y mayor bienestar emocional. Estas prácticas también se han considerado factores reductores del riesgo de padecer diversos problemas de salud, enfermedades cardiovasculares y obesidad. Sin embargo, a pesar de estos beneficios, la participación de niños y jóvenes en actividades físico-deportivas sigue siendo baja. Por tanto, identificar los factores asociados a la motivación para la práctica física se ha convertido en un importante objetivo de psicólogos y educadores.

¿Cómo potenciar la participación físico-deportiva de los adolescentes? Un aspecto importante es conocer qué factores influyen en su diversión y su sentimiento de competencia. En educación física, se ha comprobado que los alumnos más motivados en clase presentan actitudes más positivas hacia las prácticas físico-deportivas fuera del contexto escolar. Adicionalmente, también se conoce que la gente puede ser activa y emprendedora o pasiva y alienada, según el clima motivacional en el que cotidianamente se desenvuelve. Para explicar esto se viene utilizando la teoría de las metas de logro. Según esta teoría, se dice que una persona está orientada hacia el "aprendizaje" (maestría) cuando utiliza auto-referencias para evaluar su éxito y competencia personal, es decir, no le preocupa el resultado de los demás, sino la forma en que cada día va mejorando en relación a sí mismo. Y una persona está orientada a la "comparación" (ejecución) cuando sólo se considera con éxito si gana o vence a los demás.

Los profesores pueden crear climas motivacionales en las clases con predominio de una u otra orientación y deben saber que cada una de ellas está asociada a diferentes perspectivas de la motivación. Generalmente, la orientación al aprendizaje se relaciona positivamente con la motivación intrínseca, mientras que la orientación a la comparación es más probable que se relacione con un descenso de este tipo de motivación. Cuanto mayor es la orientación al aprendizaje y menor la orientación a la comparación, más elevado suele ser el disfrute en la práctica deportiva. Conductas tales como elegir tareas muy fáciles o desistir ante el primer error están relacionadas con la orientación a la comparación, mientras que afrontar actividades con desafío y persistir en la superación de las dificultades está positivamente asociado a la orientación hacia el aprendizaje. Por tanto, sobre todo en los contextos educativos en que la competición no es un objetivo importante, es recomendable que los alumnos estén más orientados al aprendizaje que a la comparación y que los profesores promuevan climas de clase orientados en este mismo sentido.

También la forma en que los alumnos perciben los distintos climas de la clase ha resultado ser un predictor válido de su motivación personal. Lógicamente, es más probable que su motivación intrínseca aumente cuando los estudiantes perciben un entorno de aprendizaje libre de amenaza para su autoestima y con cierto desafío físico.

Otro aspecto que ha resultado relevante en la investigación es cómo perciben los alumnos las estrategias que emplean sus profesores para mantener la disciplina en las clases. Muchos profesores piensan que una clase disciplinada es uno de los indicadores más importantes de la enseñanza exitosa. Según los expertos, los profesores pueden utilizar dos tipos de estrategias para abordar los problemas de disciplina:

  • Estrategias basadas en la noción de que se puede mantener el orden en la clase gratificando las conductas apropiadas y castigando las conductas inapropiadas, lo cual promueve razones externas para que los alumnos sean disciplinados.

  • Estrategias que ayudan a los alumnos a asumir la responsabilidad de su comportamiento, que son las que les permiten sentir que actúan bajo su propia autodeterminación, no obligados por las normas impuestas ni por el miedo al castigo. La forma de aplicación de la disciplina constituye un elemento importante del clima motivacional en el contexto del aprendizaje y, dependiendo de cómo sea este clima, los alumnos pueden sentirse intrínseca o extrínsecamente motivados, o incluso desmotivados.

Para comprobar el cumplimiento de estos principios, Gutiérrez, Ruiz y López (2010) desarrollaron un trabajo de investigación con 2.189 adolescentes, en el que analizaron las relaciones entre la percepción del clima motivacional de la clase, las estrategias de disciplina que empleaban sus profesores y la motivación intrínseca de los alumnos en educación física. Los principales resultados fueron los siguientes:

Los factores más relacionados con la motivación intrínseca de los alumnos fueron la percepción del clima de orientación al aprendizaje y el énfasis de los profesores en razones intrínsecas para mantener la disciplina. La percepción del clima de orientación a la comparación y las estrategias de los profesores basadas en razones culpabilizadoras e indiferentes ante la disciplina, aparecieron más relacionadas con la tensión-presión de los alumnos. Por otro lado, se encontró que los profesores y los alumnos diferían en la percepción del clima motivacional y de las estrategias de disciplina empleadas en la clase de educación física. Los alumnos percibían un clima de comparación más elevado, mientras que los profesores percibían mayor clima de aprendizaje en clase. Además, los alumnos percibían mayor indiferencia y menor énfasis en razones intrínsecas para mantener la disciplina de la que decían aplicar sus profesores.

Desde una perspectiva aplicada, estos resultados resaltan la importancia de sugerir a los profesores la creación en sus clases de climas motivacionales orientados al aprendizaje, y promover estrategias basadas en razones intrínsecas para mantener la disciplina que permitan a los alumnos sentir que actúan por su propia autodeterminación, frente a las estrategias culpabilizadoras y las normas impuestas. Las primeras son las más apropiadas para conseguir incrementar la motivación intrínseca de los alumnos y la predisposición para la práctica física fuera del ambiente escolar, favoreciendo la adquisición de estilos de vida activos y saludables de cara a la vida adulta.

El artículo original puede encontrarse en la revista The Spanish Journal of Psychology:

Gutiérrez, M. Ruiz, L. M. y López, E. (2010). Perceptions of motivational climate and teachers’ strategies to sustain discipline as predictors of intrinsic motivation in physical education. The Spanish Journal of Psychology, 13 (2), 597-608.

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