Las adolescentes europeas son más vulnerables a sufrir trastornos psicológicos, y estos problemas resultan, además, mucho más incapacitantes, en comparación con el caso de los jóvenes varones. Esta es una de las conclusiones del informe de la Oficina Regional de Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) titulado Evidence for gender responsive actions to promote mental health (Evidencia para intervenciones sensibles al género que promuevan la salud mental).

Basándose en la revisión de la literatura existente, el documento establece que los problemas de salud mental en adolescentes presentan un patrón diferencial en función del género una vez superados los 13 años. A partir de esta edad, las niñas son más vulnerables a los trastornos psicológicos que los niños. Específicamente, los trastornos de depresión y ansiedad son el doble de frecuentes en niñas que en niños y las puntuaciones en autoestima son más bajas. En contraste, los chicos presentan más problemas de abuso de sustancias y los índices de mortalidad por suicidio son mayores en este grupo, -si bien las chicas presentan más conductas autolesivas y más tentativas de suicidio-.

Según indican los expertos de la OMS, estos resultados pueden ser explicados, en parte, debido a que las adolescentes europeas están sometidas a más situaciones de estrés, violencia, normas culturales y carga de trabajo que los varones. Algunos estudios sugieren también que la desigualdad de género, todavía patente en el marco de la Unión Europea, es un factor que contribuye a aumentar el riesgo de depresión en este sector.

Asimismo, el informe pone en evidencia otro dato de interés que justifica las necesidad de intervenciones sensibles al género en salud mental entre los jóvenes europeos: de manera generalizada, los trastornos mentales en las adolescentes generan un impacto mucho peor en su calidad de vida, en comparación con sus homólogos varones. Las diferencias (medidas en Años de Vida Perdidos por Discapacidad) son más notables en el caso del trastorno por estrés postraumático y el trastono de pánico, seguidos del trastorno depresivo mayor (ver ejemplo en Figura 1).

Figura 1. Diferencias de género en Años de Vida Perdidos por Discapacidad (DALYS) asociados al trastorno depresivo