Begoña Espejo Tort1, Maite Cortés Tomás1, José Antonio Giménez Costa1, Beatriz Martín del Río2 y Consolación Gómez Iñíguez3

(1) Universitat de València, (2) Universidad Miguel Hernández de Elche y (3) Universidad Jaume I de Castellón

Un fenómeno que en España favorece el actual patrón de consumo de alcohol juvenil es el botellón. A partir de una investigación financiada por el Plan Nacional sobre Drogas (2004-2007), se recogieron datos de 6.009 jóvenes entre 14 y 25 años en Alicante, Castellón y Valencia, considerando para este trabajo a los 2.807 jóvenes que realizan episodios de consumo intensivo de alcohol. Se han identificado cuatro grupos distintos de consumidores de riesgo intensivos en función de la edad, sexo, cantidad de alcohol consumida y años de consumo con perfiles característicos.

De los principales resultados de la investigación, que se resumen a continuación, se concluye que no todos los jóvenes que realizan un consumo intensivo de alcohol lo hacen por las mismas razones, lo que debería incidir en las alternativas propuestas a dicho consumo.

Principales resultados:

1. Los más jóvenes se inician cada vez más temprano en el consumo de alcohol y consideran el consumo de alcohol como facilitador de las relaciones sociales

Por una parte, todos los varones, independientemente de su edad, consumen las mismas cantidades de alcohol, lo que no ocurre entre las mujeres, ya que son las universitarias quienes realizan un consumo superior. En cualquier caso, todos los grupos identificados ingieren el doble de gramos de alcohol a partir del cual se considera un consumo intensivo en cada caso.

Existe también un descenso significativo en la edad de inicio en el botellón entre los más jóvenes, lo que permite advertir que cuando los estudiantes de secundaria lleguen a la edad que tienen los universitarios en este momento, llevarán más años realizando esta conducta. A esto se le suma el hecho de que consumen unas cantidades de alcohol que son elevadas desde el inicio, con el consiguiente incremento en la probabilidad de aparición de consecuencias bio-psico-sociales derivadas del mismo.

Si bien todos los jóvenes entrevistados manifiestan consumir alcohol para divertirse, los estudiantes de secundaria lo hacen en mayor medida que los universitarios, considerándolo además un facilitador de las relaciones sociales y reconociendo la importancia del grupo de referencia para consumir, aludiendo además a motivos centrados en aspectos personales (evadirse, encontrar pareja) y en la capacidad de hacer cosas que de otra manera no harían (ser capaz de arriesgar con el sexo, sentirse más valiente, confiar más en uno mismo). Los universitarios entrevistados, en cambio, dicen consumir alcohol en la calle aludiendo a cuestiones vinculadas al control del ocio (economía, control de la calidad de la bebida, aglomeración/ruido en los pubs), así como a aspectos de relación social y de estado de ánimo positivo. Es decir, los motivos y expectativas de los más jóvenes se focalizan en aspectos internos, mientras que los de los universitarios se centran en aspectos externos.

2. Los jóvenes no son conscientes de las consecuencias negativas derivadas de su consumo, ni siquiera de la posibilidad desarrollar un proceso adictivo

Los jóvenes, en general, valoran de manera diferente las consecuencias psicosociales negativas derivadas del consumo de alcohol, mostrando un mayor nivel de conciencia hacia aquellas más difundidas en los medios de comunicación (peleas, accidentes de tráfico), en contraste con el bajo nivel de importancia que otorgan al resto de consecuencias, a pesar de la evidencia experimental que existe al respecto. Además, en el caso concreto de las consecuencias interpersonales, se hace necesario trabajar las expectativas motivacionales derivadas del consumo, ya que entre los motivos principales por los que manifiestan realizar esta ingesta se encuentra, precisamente, la búsqueda de efectos socializadores.

Por otra parte, los varones son quienes más consumen y buscan la borrachera en mayor medida. Sin embargo, asocian en menor grado su consumo con la posibilidad de desarrollar un proceso adictivo, lo que plantea la necesidad de explicar y aclarar, en esta población, la importancia de considerar la adicción como un proceso en el que se progresa más o menos rápidamente en función del patrón de consumo, y durante el cual van apareciendo consecuencias bio-psico-sociales más o menos importantes a lo largo del mismo.

3. Necesidad de plantear alternativas al consumo de alcohol diferentes para cada grupo

Esta situación apoyaría la necesidad de replantear el actual modelo de ocio asociado al consumo de alcohol, sobre todo, teniendo en cuenta que esta asociación se está incrementando entre la población más joven. Sería adecuado, por tanto, proponer alternativas más dirigidas al control del ocio en el caso de los universitarios, ya que sus motivos y expectativas acerca del consumo se centran en aspectos externos. Por otra parte, en el caso de los estudiantes de secundaria sería interesante centrarse además en aspectos de mejora personal (autoestima, manejo de relaciones interpersonales, etc.) y en la formación de nuevos hábitos de ocio, puesto que sus expectativas y motivaciones se centran en aspectos internos.

Limitaciones del estudio

Es importante reconocer que existe una limitación en los resultados obtenidos, ya que tan sólo se ha entrevistado a estudiantes por la dificultad que supone poder acceder y evaluar con el mismo rigor a población de estas edades que no se encuentra escolarizada y realiza esta misma conducta. Sin embargo, con este estudio se obtiene una primera aproximación a los diferentes grupos de jóvenes que realizan episodios de consumo intensivo de alcohol. Además, no pueden generalizarse los resultados obtenidos a toda la población española. Por este motivo, sería interesante comprobar si en otras ciudades se obtienen resultados similares. Esto permitiría ajustar cualquier intervención de manera que resultase lo más efectiva posible, atendiendo a las peculiaridades de cada uno de los grupos que realizan un consumo de alcohol de riesgo intensivo dentro de la práctica del botellón.

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